Alpaca

En la cosmovisión andina la alpaca es símbolo de abundancia, de ahí es que nace la idea de que su cuidado es sinónimo de prosperidad y de equilibrio en el ecosistema. La alpaca es un camélido de la familia de los lama pacos (llamas, guanacos, vicuñas). Desde hace más de 2.000 años es fiel proveedora de sustento y de inspiración para sus criadores.

Su fibra resistente, brillante y sedosa ofrece más de 20 tonos naturales que van desde el suave crema al negro más intenso pasando por elegantes grises. Sus calidades térmicas, biodegradables e hipo alergénicas la colocan en un lugar privilegiado entre las fibras nobles más apreciadas y buscadas en el mundo textil.

Sociable por naturaleza, la alpaca vive en semi libertad a más de 2.500 metros de altitud y es feliz en grupo. Sus carreras libres por las montañas representan el espíritu de un pueblo que vive en armonía con su entorno. Existen dos variedades: Huacayo (rizada) y Suri (lacia). Esquiladas cada 18 meses, las alpacas permiten a sus criadores preservar el ecosistema y mantener una agricultura sostenible. Se alimentan exclusivamente de hierbas nativas autóctonas sin arrancarlas de raíz. Además, las almohadillas de sus patas no malogran el suelo ni el entorno natural dañando otras plantas. La alpaca es definitivamente un agente de cambio “green” y amigable.